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Como Las Viejas Tomaron El Poder En Las Novelas

Lucia MendezLas telenovelas de Televisa usualmente se caracterizan por tener protagonistas jovenes y lozanas, perfectos ejemplos de juventud perfeccionista, plástica, trascendente y muchas veces inmortal. ¿Quien no recuerda aquel rostro impecable de Verónica Castro en la entrada de Los Ricos También Lloran? Cabe señalar que este no es un artículo sexista, el medio en si es machista. Nunca criticó el uso de galanes fuera de edad, el que es galan es galan y como Chanel siempre está de moda. Demos un recorrido entonces de la perfección a la putrefacción en la pantalla novelera mexicana.

Desde sus inicios la farandula mexicana se ha caracterizó por su excesivo deseo por conseguir la perfeccción. Las estrellas del cine mexicano de la época dorada se caracterizaban por tener rostros perfectos. Quien no recuerda los close up de Gloria Marín en Historia de un gran amor o los de la diva María Félix en su séquito de cintas de mujer malvada, Doña Diabla, Que Diós Me Perdone. Constelaciones de estrellas mostraban el mejor angulo de sus caras de muñeca de porcelana como Marga López en Dueña y Señora, Carmen Montejo en El Camino de los Gatos, María Elena Marqués en Gema.

En teoría el espectáculo mexicano no admitía a quien rayaba los 40. Las obligaban a retirarse por medio de ignorancia. Y como siempre hay un pelo en la sopa, no es por desprestigiar a la duranguense y excelsa actriz, pero ya despues llegó de Hollywood la mexicana Dolores Del Río arrastrando costumbres de gringos y con su notoria vejez (tenía 40 cuando protagonizó María Candelaria) abrió puertas para que mas actrices viejorras protagonizaran haciendose las jovencitas. Sus pasos fueron seguidos hasta nuestros dias. ¿Es entonces el fantasma de la viejorra Dolores el karma que terminó aquejando al espectáculo mexicano?

La tele siempre se ha ido por apuestas, a veces se apuesta a lo nuevo, otras a lo tradicional. En los ultimos años de la década de los 50 se iniciaron las telenovelas como ya se sabe con Senda Prohibida. Esta telenovela estaba plagada de viejorros que actuaban en vivo una historia que ni ellos mismos se creian. Con solo decirle que la protagonista era Dalia Iñiguez y no Silvia como siempre se dice. Silvia era la villana, Nora, una florista con aspiraciones perversas que se burlaba de la conformista amiga que la había sacado del rancho para darle trabajo en la ciudad, la actriz María Idalia. Silvia DerbezSilvia ya no estaba en edad para andar seduciendo viejos casados, pero pasó y quedó para la historia. Para los albores del 60 la gran actriz Silvia Dérbez era una viejorra, sus buenos años fueron los 40s cuando intento hacer cine y no dió una. En las telenovelas tuvo suerte pero protagonizó y protagonizó melodramas aunque no daba ya la edad. Pero era “Silvia Dérbez” y se les perdonaba. Así se dieron vuelo muchas otras olvidadas del cine. Resurgieron Marga López, Gloria Marín y María Elena Marqués en un distinto medio, uno que perdonaba la edad en favor de atrapar masas con household names de cartelera popular.

En los años 70 la perspectiva cambió. Se fue en retroceso. Las telenovelas se fueron a las raices de aquel cine glorioso de juventud y rostros impecables. Despues de una decada de arrugas que acabó con la paciencia del publico al ver a una cuarentona Veronica CastroMaría Rivas siendo La Gata con un jovencicismo Juan Ferrara de galan, los productores se volcaron por rostros frescos, miradas virgenes y gente que irradiaba juventud. Se comenzaron a hacer telenovelas mas juveniles, menos lloronas y dramaticas y eso abrió las puertas de una nueva generacion de actrices. Llegaron corriendo Irán Eory, Ana Martin, Helena Rojo, Jacqueline Andere, Irma Lozano, Angélica María y despues Ofelia Medina, Lucía Méndez y Verónica Castro, y aunque galanes como Jaime Lozano, Enrique Novi, Juan Ferrara o Andrés García se comenzaron a encuerar y mostrar al galan menos serio en favor del mas sexy no eran centro de atención en cuanto a perfección en la pantalla chica.

Eran las protagonistas preparadas, con años de actuación pero jovenes y bellas las que atraparon la atención del publico. Lucía Méndez consiguió el estrellato con dos novelas al final de esa época: Mundos Opuestos en 1975 (que despues haría Lourdes Munguía como Destino, un asco) y Viviana en 1978 que la lanzó al estrellato. En ambas Lucía mostraba mas que actuación rostro, se desbordaba en perfección, sutileza y carisma. Nadie la veía verde como actriz porque su rostro lo iluminaba todo. De cualquier angulo era bonita, ahora no hayan en que angulo se ve peor la Lucy. Al año la desbancó la enana Vero Castro quién con su Mariana Villarreal que sale del rancho a la ciudad se robó los corazones de todos en Los Ricos También Lloran. Vero en aquel tiempo era de cara angelical, angulos perfectos y desde la entrada de la telenovela sabias que verias rostro, decenas de close-up de la belleza de la Castro y siguió la mata dando.

Ya el publico entonces no perdonaba ya a viejas en la pantalla. Hundió varias novelas de esa época por poner a viejas rayadas, Doménica Montero con una treintona Irán Eory interpretando lo que años mas tarde sería La Dueña con Angélica Rivera, no gustó, el publico notó que Irán ya no andaba para esos trotes de ser dejada plantada en una iglesia. El reloj biológico tampoco perdonó la ultima actuación en televisión de la ex-Rubí, Fanny Cano quien de 40 no convenció en la telenovela Espejismo, una donde hasta salia el Fabiruchis en papel de doctor cuando aun la gente pensaba que era straight!
En los 80’s predomino la belleza de las jovenes de nueva cuenta. No había una sola telenovela de viejas que llamara la atención. Angélica María intento ser la joven usurpadora en El Hogar que yo Robé siendo un sendo fracaso en la carrera de la María. Las telenovelas eran de las jovenes y ellas llevaban las riendas. Nació un star system dificil de conseguir en estos dias. Vieron la luz los rostros impecables de Edith González, Victoria Ruffo, Christian Bach, Rebeca Jones, Diana Bracho, María Sorté, Erika Buenfil y Adela Noriega. Continuaban obviamente en pelea Verónica Castro y Lucía Méndez. Las demas ya no daban batalla de protagonistas, eran segundonas como se les comenzó a llamar. Solo Verónica Castro de viejona consiguió un exito notable fuera del estereotipo, Rosa Salvaje de 1987 producida por Valentín Pimstein donde interpretaba a una veinteañera de barrio se salvó. Pero eso no volvió a pasar con la misma suerte en la siguiente decada. La influencia de la belleza y la juventud seguiría con mas fuerza.

Los años 90 fueron los años de la juventud. La gente ya no se creia cualquier tontería que le daban. Se hizo y se deshizo en esos años. Pero todo era con la juventud en mente. No protagonizaban las viejas con exito. Obvio esta que Verónica Castro lo intento varias veces en la decada pero no dió una. Hubo constelación de estrellas en esa decada, todos actuaban. Nacieron y se hicieron Daniela Castro, Bibi Gaytán, Thalía, Lucerito, y otras de menor escala como Itatí Cantoral. Todas eran jovencitas veinteañeras y de rostro perfecto.

Todas hacían papeles de acuerdo a su edad y como siempre hay excepciones solo Erika Buenfil regreso de las tinieblas del retiro para ser Marisol, una veinteañera virginal de barrio cuando se sabía bien que la Buenfila estaba ya mas correteada que una bicicleta y con casi 40 años de edad. Pero quien diriía, la Buenfila solo fue como la Dolores Del Río de los años 40. Abrió puertas, y no las de Gloria Estefan precisamente. Abrió los ojos de Televisa que le había estado dando los papeles estelares a jovencitas inexpertas e irresponsables como Patricia Manterola en el asco de Acapulco, Cuerpo y Alma o de Michelle Vieth en Mi Pequeña Traviesa quienes solo se encargaron de ensuciar el género con sus desplantes.

Para no quedarse atrás de su eterna rival la Buenfila, la muy notable treintona Edith Gonzalez conocida en los foros como Editho tomó los libretos de Alborada, una manoseada novela costosa de María Zarattini y exigió protagonizarla. No solo no daba la edad sino que la novela no le convencía a nadie por lo que no se hizo. Decidió entonces hacer un remake de De Pura Sangre que había protagonizado una jovencisima Christian Bach a su favor. La Jaula de Oro de Editho no convenció a nadie, ni su virginal personaje a sus treinta y pico de años. Erika Buenfil no lo volvió a intentar pero si le siguieron el ejemplo otras. Regreso de la cueva donde estaba escondida una muy viejita Adela Noriega para reclamar espacio. Interpretó a la india María Isabel y conquistó el tiempo perdido. Victoria Ruffo tambien dijo aqui ando y fue Vivo Por Elena, una virgen recien titulada de psicóloga, violada por Sebastian Ligarde en el comienzo. No convenció a nadie. Las viejas seguían en el poder. A finales de 1998 se anunciaba que la muy treintona Edith González protagonizaba Nunca Te Olvidaré, una novela donde interpretaba a una jovencita de 18 años. El publico no vió colmo, las expectativas habían cambiado. Y apartir del 2000 se soltaron como locas mas viejotas protagonizando.

Entonces el cambio que la gente ha notado y que seguimos viviendo en el casi 2008, puede ser solo consecuencia de las malas acciones de los 90. Del paso de Michelle Vieth, Patricia Manterola, Aracely Arambula y Anahi en protagonicos fugaces y deprimentes solo quedan detellos en producciones de poca importancia en los ultimos tiempos como Al Diablo Con Los Guapos, Bajo las Riendas del Amor, Las Dos Caras de Ana, Angel Rebelde, Inocente De Tí o Peregrina. Los grandes proyectos de horarios mas exclusivos están reservados para las viejas. Para ellos dizque las que la gente quiere ver, las de trayectoria. ¿Entonces porque María Sorté no se sale de Fuego en la Sangre y hace fila para protagonizar Una Muchacha Llamada Milagros? ¡quien quita y le hacen un milagro! los grandes proyectos han sido La Otra con una desmejorada Yadhira Carrillo protagonizando tarde (cuando joven Angélica Rivera le quito Angela), Laberintos de Pasión con una viejisima Leticia Calderón, Lucero en Mi Destino Eres Tu, Angelica RiveraRosalinda con una Thalía avejentada y harta del papelazo, El IX Mandamiento con Daniela Castro secretando hormonas masculinas en exceso, Adela Noriega de virgen recien casada en Amor Real, Edith Gonzalez de prostituta inocente en Salomé, Kate Del Castillo de tonta a sus años en Bajo la Misma Piel, Angélica Rivera en Sin Pecado Concebido media monjita cacheteada por Sergio Goyri y el colmo de los colmos, Edith Gonzalez embarazada en Mujer de Madera, que resulto tener la madera y el palo muy a la mano. Los ultimos exitos de Televisa los han hecho “viejas de experiencia”, La Madrastra con la vieja Ruffo, La Fea Mas Bella con la archi experimentada segundona Angélica Vale o Destilando Amor con una Angélica Rivera tan añeja como el tequila que se destilaba la Gaviota. A otras se les pudrió no solo el tamal, tambien la novela. A estas viejas no les fue bien, hasta se rieron de ellas: Lucero de mujer desvirgada en Alborada y Lucía Méndez en su regreso triunfal a México y Televisa en la fallida telenovela conmemorativa Amor sin Maquillaje, ese si que fue un festejo desastroso. Estas novelas solo confirmaron la putrefacción fisica de sus protagonistas Lucero y Lucía Méndez, quienes ya no tienen cabida en los televisores de protagonistas. Y es que algunas prueban ser viejas pero imanes de exito.

Televisa sabe que el publico quiere ver ahora puras viejas, arruguientas actrices de la prehistoria cuyas trayectorias no tienen nada de plastico o falso. Adela Noriega es el ultimo ejemplo. Ella regresa triunfante en el 2008 como protagonista de Fuego en la Sangre. Le ha dejado el Fuego en la Sangre a los televidentes con su presencia protagonica a sus 39 años. Ya veremos que deparan los ultimos dos años de esta decada, pero seguro nada de caras nuevas en proyectos importantes porque las viejas tomaron ya desde hace mucho el poder en las novelas y han venido para quedarse.

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